Año de la Misericordia

130509 Hugo SalaberryEl Equipo de Conducción del Colegio Niño Jesús nos envió el mensaje que envió nuestro obispo diocesano Hugo Manuel Salaberry.

 

Querido amigos:

El día en que todo el Orbe celebra la Inmaculada Concepción, comenzamos gozosamente el año de la misericordia instituido por nuestro querido Papa Francisco. El Señor nos quiere hacer crecer en la fe, en su conocimiento y servicio, teniendo presente más su amor misericordioso que su mirada de juez. Su mirada de padre más que su mirada inquisidora. Pareciera que nos quiere ver como una familia numerosa alrededor de Su mesa y dando gracias, más que como mercenarios a la caza de enemigos.

Quiere el Papa que atraigamos la mirada del Señor sobre nosotros apelando no a la fuerza ni a la temeridad, sino a la vista baja, pidiendo perdón por nuestras faltas y perdonando a nuestros hermanos, tal como Él nos ha perdonado sistemática y cotidianamente.

Por ello, que nuestra fuerza resida en las veces que nos acercamos a su presencia pidiendo e intercediendo por todos los necesitados. Que inspirados por su gracia, nos mostremos valientes para perdonar a los que nos ofenden, a los difuntos, a nosotros mismos.

Que nos dejemos mirar como el Señor lo miró al Joven rico: “…si quieres ser perfecto, deja todo lo que tienes, dalo a los pobres y luego ven y sígueme…” y que nuestra entrega generosa no dé lugar a la tristeza (“…se retiró triste porque poseía muchos bienes…”) sino a la alegría de haber dejado nuevamente, todo por Él: la alegría de los Apóstoles luego de la resurrección, la de María Magdalena en el sepulcro, la de los discípulos después de la misión…

Que nos dejemos mirar como miró a la Pecadora: “…alguien te ha condenado? Yo tampoco te condeno…”, para sentir la gracia santificante desde su presencia paternal y sanadora.

Que nos dejemos mirar y podamos escuchar desde su boca y con sus palabras: “…para los hombres es imposible pero no para Dios, porque para Él, todo es posible…” cuando apartamos de Él la mirada y miramos nuestras pobres fuerzas y voluntad flaca para convertirnos y hacer fecundo y esperanzador el camino por recorrer.

Francisco nos invita a un año de misericordia: no desaprovechemos este paso del Señor por nuestras vidas. En todo caso llamémoslo a los gritos como el Ciego Bartimeo: “¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!”.

La apertura del Año tendrá lugar, tal como lo ha dispuesto Roma, el día 13 de diciembre en la Catedral a las 11.00 hs en la misa de horario. El lugar de inicio y concentración, entonces, es el próximo domingo 13 de diciembre en la Catedral. Si bien es cierto que no todos los sacerdotes podrán participar, sí pueden hacerlo representaciones de todas las parroquias, que por supuesto esperamos

Con todo afecto en el Señor y la Madre del Rosario los saluda y bendice.

El Obispo

ORACIÓN DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA EL JUBILEO EXTRAORDINARIO DE LA MISERICORDIA*

 

Señor Jesucristo,
tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre del cielo,
y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él.
Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación.
Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y a Mateo de la esclavitud del dinero;
a la adúltera y a la Magdalena del buscar la felicidad solamente en una creatura;
hizo llorar a Pedro luego de la traición,
y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido.
Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana:
¡Si conocieras el don de Dios!

Tú eres el rostro visible del Padre invisible,
del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia:
haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti, su Señor, resucitado y glorioso.
Tú has querido que también tus ministros fueran revestidos de debilidad
para que sientan sincera compasión por los que se encuentran en la ignorancia o en el error:
haz que quien se acerque a uno de ellos se sienta esperado, amado y perdonado por Dios.

Manda tu Espíritu y conságranos a todos con su unción
para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor
y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo, llevar la Buena Nueva a los pobres
proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos
y restituir la vista a los ciegos.
Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Misericordia,
a ti que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.

Amén.