Asumir responsabilidades

 

 

Resulta muy cómodo desviar la mirada de la realidad, desentenderse de lo visto en la propia vida y en el mundo en que vivimos. No se puede pasar la vida entre lamentos, quejándose del peso de las cruces y echando la culpa a los demás. Algún día hay que plantarse y decidirse a vivir la propia vida con sentido de responsabilidad. Es evidente que todos sufrimos la tentación de soslayar los problemas y huir de las dificultades. Pero también tenemos experiencias de lo contrario: si quien tiene responsabilidad en una sociedad o en una empresa cierra los ojos a las situaciones conflictivas y esconde los problemas debajo de la alfombra, el ambiente que se crea resulta irrespirable. Pero si tiene osadía para agarrar los carbones ardiendo, la atmósfera cambia.

 

 
¿Cómo anda tu disposición para encarar los conflictos? ¿Prefieres desentenderte de los problemas? Todos necesitamos el arranque necesario para agarrar con la mano los carbones ardiendo. Si tienes ese temple, nunca sentirás miedo ni tentación de escabullirte ante los problemas reales. Te enfrentarás cara a cara con ellos, los sujetarás bien hasta que se aclaren y resuelvan.

 

 
Todos somos al mismo tiempo directores y dirigidos. Cómo acertar en la dirección es una cuestión capital en muchos sectores de la vida moderna. Unos se inclinan por la autoridad y toman decisiones. Otros se inhiben, esperan observando la reacción popular y marchan detrás ella. Piensa en las situaciones en que tus cualidades te piden asumir un liderazgo. Da muestras de tener mano firme allí donde se requiera tu liderazgo. Nunca cierres los ojos a tus responsabilidades. Confía en ti mismo y asume el liderazgo cuando surjan problemas en tu medio. En lugar de lamentarte de las dificultades, toma tú la iniciativa y, con mirada clarividente y mano segura, pon orden en el caos y luz en las tinieblas.

 

 

Anselm Grün