La melodía del corazón

 

 

 

La amistad es un tema que ha inspirado a los artistas y poetas, los cuales han cantado sus maravillas en versos y han plasmado sus misterios en imágenes. Recuerdo una imagen que me impresionó singularmente: «Un amigo es alguien que escucha la melodía de tu corazón y te la canta si alguna vez llegas a olvidarla».

 

 

 

Ya no recuerdo quién lo dijo. Pero definir a un amigo como alguien que escucha la melodía de mi corazón me parece una metáfora alucinante. El amigo aplica su oído a lo que vibra en mi interior. Se introduce allí para escuchar el cantus firmus, la melodía permanente, para percibir dónde, cómo y por qué vibra mi vida. Y si alguna vez llego a olvidarme de mi melodía, porque el alboroto de la vida me distancia de mí mismo, entonces mi amigo me la canta y me la recuerda. Al cantarla me pone en contacto con mi intimidad, con mi interior, con mi verdadera esencia. Su canción es un espejo en el que me veo tal como soy.

 

 

 

El amigo me recuerda lo que soy en lo más profundo de mi ser. La función del amigo es mucho más que comprenderme, mucho más que estar a mi lado. El amigo aprende la melodía de mi corazón y, si yo llego a olvidarla, puedo volver a oírla cuando me la canta él

 

 

Anselm Grün