Bicentenario de la Independencia entre la libertad y la entrega

En 1824 se firma el empréstito Baring Brothers, recordado porque fue para nuestro país iniciático en esto de avergonzarnos de nosotros mismos en cuanto a la historia de los endeudamientos.

En aquel momento siendo Ministro de Gobierno B. Rivadavia constituye una suerte de “comisión negociadora” formada por cuatro hombres reconocidos de la alta sociedad rioplatense y dos ingleses para la gestión en Inglaterra de la obtención de un crédito. El objetivo del mismo, obras de infraestructura, puertos, fundación de pueblos en el avance de la frontera con el indio, un banco, agua potable para Buenos Aires, entre otras cosas.

El préstamo se obtuvo, 1 millón de libras esterlinas era la deuda que contraíamos  entonces como  aún, las Provincias Unidas del Río de la Plata. El monto que efectivamente llegaría desde Inglaterra sería de 700mil libras esterlinas, dada que el 30 % se retuvieron por gastos de emisión y adelanto de cuotas. Los “gestores” cobraron un pequeña comisión que la distribuyeron entre ellos, 130 mil  libras, el monto líquido que recibió el gobierno argentino fue entonces de 570 mil libras, y aún más esas 570 mil libras llegaron en letras de cambio que fueron negociadas en los comercios de estos señores gestores rioplatenses. Este crédito se terminó de pagar en el año 1904 sobre el total de la deuda contraída, 1 millón de libras esterlinas. Las obras de infraestructura jamás se hicieron con esos fondos.

En ese momento las condiciones impuestas por la banca inglesa para efectivizar el crédito fue un tratado de libre comercio con Inglaterra que llevaría años de dependencia en términos económicos. Eso si, por fin Inglaterra reconocería la independencia de nuestro país que se había declarado en 1816 y que hasta esta fecha había sido ignorada por los británicos, caro costó por cierto.

La historia del endeudamiento en nuestro país es larga, y por cierto tiene variados protagonistas, si, tiene claras similitudes en términos de entrega y consecuencias para nuestra industria, para el desarrollo de nuestra economía, para los múltiples ajustes que sufrió el pueblo, y por supuesto para  el compromiso de la soberanía económica de nuestro país.

Así el gobierno de facto entre 1976 y 1983, que contó con un amplio respaldo del Fondo Monetario Internacional, se dio una política abierta a los capitales extranjeros en donde la entrada ilimitada de productos importados, los créditos vergonzosos en relación a las condiciones de negociación aceptadas, generaron una deuda de la que aún hoy nuestro país sigue tratando salir. Lamentablemente gran parte de quienes hoy deciden y tienen en sus manos la posibilidad de negociar niegan y olvidan, quizá intencionalmente, o por ignorancia los orígenes de esta infame historia. Sea cual sea la negación que realizan, es grave por cierto.

Las relaciones carnales llevadas a delante por Menen con EEUU y los organismos multinacionales, no cambiaron ni mejoraron nuestra situación en términos de independencia económica, el mercado financiero internacional siguió marcando las pautas generales hacia dentro de Argentina y tampoco por cierto se permitió  el desarrollo de procesos de producción de carácter nacional. Todo lo contrario.

Qué decir del gobierno de De La Rúa con el Blindaje y el Megacanje, las condiciones para que saliera este nuevo “salvataje” para nuestro país fueron ajuste sobre salarios, jubilaciones, todo a partir de Decretos de Necesidad y Urgencia. Casualidad? El Secretario de Políticas Económicas, Federico Sturzenegger, hoy procesado por el Juez Federal Sebastián Ramos.

Hoy estamos frente a nueva posibilidad de negociar más deuda y dependencia entregando autodeterminación e independencia

Seguramente hay que salir y cerrar la situación jurídica que nos relaciona con los fondos Buitres, pero teniendo siempre presente que son eso,  buitres. El gobierno de Néstor y Cristina trabajaron por el desendeudamiento en términos de soberanía nacional. He ahí la diferencia con lo que hoy propone el oficialismo.

El 93% de esta deuda se cerró sin blindaje, ni ajustes para el pueblo argentino. Por el contrario las pautas de la negociación permitieron seguir con lo que se venía logrando en cuanto a desarrollo productivo, actualización periódica de jubilaciones, paritarias para los trabajadores, construcción de más de 2000 mil escuelas, pavimentación de rutas nacionales, construcción de hospitales, desarrollo científico y tecnológico, planes sociales de distinta índole que aseguraron vida digna a miles de familias, crédito PROCREAR, entre tantas cosas.

Seamos serios y digamos la verdad, no estamos en default, pues si lo estuviéramos no se hubiesen negociado certificados de deuda como se hizo en todos estos años. No estamos aislados del mundo Argentina eligió durante doce años una manera de relacionarse, que no es de sometimiento.

Seamos serios y permitámonos platearnos que se puede avanzar sobre lo construido y no gobernar para la entrega.

Hoy quisiera pensar que el Bicentenario de la Independencia no se sella en el Senado de la Nación con un certificado a contrapelo de la libertad.

María Mancini – Concejal del FPV (Mov. Mayo)