Reseña histórica de la universidad en la dictadura

El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno de la presidenta María Estela Martínez de Perón, el acceso al poder de las Fuerzas Armadas se produjo enfrentando la resistencia activa de algunas organizaciones políticas, armadas y sindicales del peronismo y organizaciones de izquierda, pero también contó con el consenso inicial de otros grupos sociales y el apoyo explícito de partidos políticos e instituciones.

Las principales políticas que se implementaron para las Universidades durante el Proceso, fueron políticas de “redimensionamiento” diseñadas entre 1976 a 1980 que introducían una nueva modalidad de ingreso a la universidad, la reducción del cupo de estudiantes por carreras, el arancelamiento de diversos trámites administrativos y la supresión o fusión de casas de estudios y carreras.

Se trataba de políticas destinadas a recortar el número de universidades y el porcentaje de estudiantes inscriptos.

En el razonamiento de estos funcionarios del Proceso, la “masificación” de la universidad, había alimentado el proceso de radicalización política de estudiantes y profesores, un fenómeno que había terminado instalando la “subversión” en sus aulas.

En  1982 la Universidad  comenzó la normalización de los claustros universitarios mediante la realización de los respectivos concursos de provisión de cátedras, a la vez que afirmó que se debían restituir las Secretarías de Asuntos Estudiantiles en todas las facultades. La participación de los estudiantes en este proceso fue clave,  promovieron asambleas generales como órgano soberano de las decisiones.  El claustro estudiantil estuvo representado en el Consejo Superior.

Fue un período caracterizado por una intensa relación de diálogo y trabajo conjunto entre las agrupaciones estudiantiles y algunos docentes, en su mayoría aquellos que habían sido cesanteados por la dictadura.