Amistad entre mujeres

 

 

 

Existen muchos grupos de amistad de mujeres solteras. Se hacen compañía y se apoyan mutuamente, intercambian observaciones, vivencias y opiniones. Organizan excursiones juntas con idénticos gustos y objetivos. En muchos casos, se prestan ayuda en el camino de la vida espiritual. Hay grupos de amistad entre mujeres casadas. Mientras sus maridos se afanan en el trabajo, ellas se reúnen, hablan acerca de sus hijos y discuten sobre problemas de la vida matrimonial.

 

 

En ese intercambio encuentran una sensación de hogareño bienestar. Hay también grupos de amistad entre mujeres casadas y solteras, con sus propias peculiaridades y ventajas para todas. La mujer casada vive la realidad del mundo de las solteras, y a la inversa. La experiencia de ese mundo, en cierta manera ajeno, amplía sus horizontes y relativiza sus problemas.

 

 

Las mujeres que viven la amistad con otras mujeres de manera específicamente propia sienten lo que dijo Anna Luise Karsch: «Mis amigas son el más valioso tesoro de mi vida. No las cambio por todo el oro del mundo». Muchas mujeres se sienten tan aceptadas y consideradas en el círculo de amigas como en su propia familia.

 

 

La escritora Zenta Maurina atribuye a las amigas verdaderas la extraña virtud de «convertir las sombrías horas de diciembre en radiantes mediodías de mayo, y de hacer brillar una luz en medio de la oscuridad de la noche».

 

 

Anselm Grün