Cuándo ir al Psiquiatra o al analista?

psiquiatraUna pregunta demasiado interesante para dejarla sin ser reproducida. Esta pregunta, fue realizada por un grupo de estudiantes de cuarto año, de una Escuela secundaria de Rosario, Provincia de Santa Fe.

Pregunta a la que responde el Doctor Norberto Abdala, Doctor en Medicina Psiquiatra, Docente Universitario.

Muchas personas sufren por problemas Psicológicos y/o emocionales, pero algunos no los registran y otros no les dan demasiada importancia o consideran que en realidad, “son así”.

Para Hipócrates, la salud era solamente la ausencia de enfermedad, mientras que en la actualidad, según la Organización Mundial de la Salud es el estado completo de bienestar físico, mental y social”.

¿Qué manifestaciones habría  que tener en cuenta entonces para consultar un Psiquiatra o un Psicoterapeuta?   Se enumeran aquí algunas de las más importantes, siempre que sean persistentes.

  • Preocupaciones excesivas: no cuando la preocupación es necesaria para encontrar soluciones a diversas cuestiones sino si se transforman en pensamientos repetitivos que inquietan, paralizan y solo generan malestar por estar siempre presentes en la mente, en una suerte de circuito que se realimenta a sí mismo.
  • Si prevalece la queja constante, sea por hechos pasados o por problemas actuales. La queja implica focalizarse solo en lo negativo y atribuir a hechos exteriores o a la mala suerte lo que a uno le sucede y considerar que, en realidad, uno se merece más de lo que tiene.
  • El mal humor o la culpa habitual, sea por cuestiones pequeñas o serias. Aunque las razones puedan ser múltiples, siempre existe un denominador común, que es que detrás del enojo o la culpa existe una importante frustración personal.
  • La presencia de pensamientos rígidos inflexibles, donde los hechos sólo se ven desde un propio y exclusivo punto de vista, sin la mínima duda y sintiéndose el dueño de la verdad. Es inevitable entonces desconsiderar o descalificar a quien no tiene o no comparte su punto de vista.
  • Ausencia de empatía con los demás, entendiendo por empatía la capacidad de ponerse en el lugar del otro y percibir lo que siente, lo que puede estar pensando y responder de manera apropiada a lo que la otra persona está viviendo. Quien está siempre centrado en sí mismo, en satisfacer sus deseos o atento a su comodidad, esta discapacitado para registrar o considerar a los demás.
  • Si la búsqueda constante de placer prevalece sobre el deber o las obligaciones y los deseos personales se pretenden satisfacer de inmediato sin considerar a los otros ni a sus propios riesgos y consecuencias.
  • La excesiva sensibilidad, que es afectada por la actitud de los demás, con mucha percepción aún a hechos sutiles del entorno.  Uno se vuelve muy susceptible a como lo tratan y se tensiona al ser observado en la ejecución de una tarea.
  • El que vive juzgando y criticando a los demás, sin tolerar a quienes piensan distinto, se ofende o se irrita fácilmente por eso y no tolera el desacuerdo,
  • Cuando las indecisiones paralizan, prevalece la duda, se postergan las cosas, no se confía en sus propios recursos y se busca la protección de
  • Si la falta de una autocrítica equilibrada impide ver los errores cometidos y se cree que uno es una persona perfecta.

Ante algunos de estos ítems, es útil consultar con un profesional.  Aunque se debe estar muy sano para reconocer que uno está mal y necesita buscar ayuda.

 

Con la pertinente autorización del Dr Norberto Abdala, autor del artículo. Transcribió la Profesora Francisca Josefa Nicolini.

DNI 5.002.503