Los sueños

 

 

 

El sueño es una verdad que tiene influencia sobre nuestra realidad exterior. Cuando en los sueños se liberan nuestras cadenas, también apareceremos más libres en la realidad de nuestra vida cotidiana.

 

 

 

Lo que sucede en el inconsciente es real e influye sobre la realidad consciente. Si sueño que los muros de la prisión se derrumban, también en la realidad se rompe nuestra prisión. Si sueño que los perseguidores me pierden de vista, estaré un paso más adelante en el camino de mi autorrealización.

 

 

 

En los sueños, un niño significa siempre que algo nuevo crece dentro de nosotros. En este caso representa la imagen original y verdadera que Dios se ha hecho de nosotros. A veces soñamos que tenemos un niño herido en nuestros brazos o que dejamos caer al niño. Lo olvidamos y lo dejamos solo en algún sitio. El sueño nos advierte, entonces, que debemos tratar al niño en forma más cuidadosa y consciente.

 

 

 

Presentimos quiénes somos. Pero luego volvemos a caer en los viejos roles y modelos. Herimos al niño dentro de nosotros. El niño también representa en nuestros sueños el símbolo de un nuevo comienzo.

 

 

(Extraído de “El pequeño libro de la vida” de Anselm Grün)