Escuchar al Salvador

 

Experimenta la realidad; eso te traerá hacia el ahora, a la experiencia. Es en el ahora donde se encuentra  a Dios.

 

La mujer dejó en el suelo su cántaro de agua y marchó a la ciudad. Y dijo a la gente: “Venid y veréis al hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Mesías?”

¡Qué lección la de la samaritana…! No dio respuestas. Se limitó a hacer una pregunta y a dejar que los demás encontraran la respuesta por sí solos.

 

Y eso que tuvo que sentir la tentación de dar la respuesta, después de haber oído de los propios labios del Señor: “Yo soy el Mesías, el que te está hablando.”

 

Y fueron muchos los que se hicieron discípulos de Él tras escuchar sus palabras.

Y le dijeron a la mujer: “No creemos por lo que tú has dicho, sino porque nosotros mismos lo hemos oído a Él, y sabemos que es realmente el Salvador del mundo.”

 

Me he contentado con saber acerca de ti de segunda mano, Señor. A través de las Escrituras y de los santos, de papas y predicadores…

 

Me habría gustado poderles decir a todos ellos: “No creo por lo que vosotros habéis dicho, sino porque yo mismo lo he escuchado a Él.”

 

Anthony de Mello