Su nombre

 

El Reino de Dios está dentro de nosotros. ¡Si al menos descubriésemos eso!

 

Escucha (en la imaginación) las olas del mar, los sonidos del río, la brisa entre los árboles, la “música” de las estrellas en el firmamento, el silencio de la noche.

 

Escucha el Nombre de Jesús. Escucha sonidos mecánicos: motores, máquinas, automóviles.

 

Escucha el Nombre de Jesús. Escucha el Nombre de Jesús que resuena en tu propio corazón.

 

Ve el universo entero gritando por Él, moviéndose hacia Él. El Espíritu y su Esposa: ¡Entrad!

 

Anthony de Mello