Las bienaventuranzas

 

 

El mundo de hoy parece querer convencernos que la felicidad está en llenarnos de todo y así, vivimos una carrera en la que siempre nos falta algo y por lo tanto nunca llegamos a la felicidad.

 

Lo que sucede es que esa premisa es una falacia. El secreto de la verdadera felicidad, la única que sí podemos conseguir y retener para que permanezca siempre en nosotros es justamente ejercitarnos en el camino opuesto, o sea, el camino del despojo.

 

Despojarme de iras, de ambiciones desmedidas, de envidias, de sentimientos de odio, de venganza. Despojarme de las máscaras que desfiguran mi verdadera identidad. En definitiva, hacer el ejercicio de ir despojándome de mi ego para entregarme a vivir plenamente el hoy y el ahora con lo que tengo y la vida me regala. Ahí descansa el secreto de la felicidad.

 

Graciela Goñi

Acompañante espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María