Con ojos de misericordia

 

Cuando juzgamos a los demás es a nosotros mismos a quienes en realidad estamos juzgando, si aprovecháramos estas circunstancias para revisar un poco que hay en mí de lo que me molesta en el otro, quizás aprenderíamos más rápidamente a conocer y reconocer las verdades ocultas que residen en nuestro interior.

 

Conocernos, aceptarnos, perdonarnos. Perdonarnos nos capacita para el perdón. Cuanto menos nos juzgamos más aprendemos a no juzgar a los demás. Es increíble cómo la manera de mirar a los demás nos ayuda a conocernos. Me conozco, me perdono. Perdono, perdono a los demás.

 

Graciela Goñi

Acompañante espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María