La sombra

 

La sombra es la parte de mi personalidad que he rechazado, inconscientemente, para conseguir la aprobación y el reconocimiento por parte de los demás. Para conseguir la aprobación de los demás, tuvimos que rechazar lo que creíamos “no aceptable” para ellos y que, por esa misma razón, terminó siendo inaceptable para nosotros mismos. Nos hemos forjado una máscara social, una persona juzgada como más aceptable por nuestro entorno. Jung decía que la sombra es lo que una persona no desea ser. La sombra es la parte oculta de nuestra mente, ese “otro yo” que convive conmigo y que, cuando menos lo deseo, se deja ver por la puerta de atrás y amenaza con aparecer.

 

 

Tanto la religión como la literatura han recurrido a numerosos símbolos para referirse a las sombras: “demonios interiores”, “luchar con el diablo”, “crisis de la mediana edad”, “descenso al mundo subterráneo”, “descenso a los infiernos”, “noche oscura”. A través de estos símbolos, la religión y la literatura nos hablaron de esa parte no clara de nuestra personalidad: la que nos desconcierta o atemoriza, la que nos subleva o nos deprime.

 

 

El sufrimiento destruye la complacencia de nuestras ficciones habituales y nos obliga a “despertar” a la vida profunda. Allí nos encontramos con una fuente inagotable de bienaventuranzas que nos ayudan a poner luz en nuestras vidas aceptando e integrando hasta los rincones más oscuros y aparece la seguridad… llegará un nuevo amanecer que nos encontrará más fuertes y más plenos.

 

Graciela Goñi

Acompañante espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María