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La vida nos abraza a todos, justos e injustos. A veces vemos como sobresalientes o peores algunos errores “sociales”, sin embargo esta mirada cambia de acuerdo al marco de la sociedad en que estamos insertos. Hay valores que son más sociales que universales.

 

El llamado a la Vida es universal, nos toca a todos, nos convoca a todos, sin distinciones, sin diferencias, sin rangos. Podemos ir en contra de la vida o a su favor, es la misma vida la que nos invita a tener una mirada más atenta e inclusiva, sin comparaciones, sin parámetros.

 

Si estamos despiertos, seguiremos todas las invitaciones que nos hace la vida que son muchas. En realidad la vida es una invitación continua. El único parámetro legítimo en esta llamada a la vida se nos da en el amor. Cuanto más amorosa sea mi mirada, más cerca voy a estar de la Vida. Nada más triste que llegar al final y darnos cuenta que nunca vivimos.

 

Graciela Goñi

Acompañante espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María