Fe o signos

 

La vida se nos regala como una semilla, depende de nosotros plantarla con tierra buena, regarla, removerla, cuidarla… cuando nos quedamos mirando el cielo esperando que llueva del cielo la planta crecida en realidad nos estamos desentendiendo de nuestro compromiso con ese regalo de la vida.

 

Suele suceder, y a veces desgraciadamente con demasiada frecuencia, que los que decimos que tenemos fe somos lo que más esperamos que lluevan los milagros del cielo. Una fe verdadera permanece siempre firme y de pie frente a las dificultades porque se abandona confiadamente a la vida que sabe que siempre le va a enseñar a sacar lo mejor de sí.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María