Frutos

 

Sólo cuando miramos la vida con un corazón confiado y dócil, en ella y en las riquezas que tiene para brindarnos, podemos beneficiarnos realmente con ella. Si recibimos sus bendiciones en forma ligera y sin convicción nuestra confianza se viene a pique con la aparición de las primeras dificultades y volvemos a una vida hedonista y vacía. Es importante cuidar nuestro corazón para que sea tierra buena y fértil.

 

Ningún sufrimiento, por más grande que sea, puede arruinarnos la vida a no ser que nosotros lo permitamos. Pero la pérdida de la confianza en las horas tormentosas puede hacernos tambalear el espíritu y debilitarnos demasiado.

 

El trabajo, la agitación, las llamadas, los compromisos.. todo parece complicarse para que nos olvidemos de nuestro camino espiritual y sacarnos de nosotros mismos. Nos anestesiamos con más trabajo y más agitación.

 

Las primeras preguntas que nos hacemos cuando comenzamos el camino espiritual son las que vuelven en nuestra ayuda para retomarlo ¿quien soy? ¿para qué estoy? ¿que quiero hacer de mi vida?

 

No importa la cantidad, cada cual dará los frutos que pueda acordes con sus posibilidades, pero el fruto nos indica que vamos por el buen camino. Adelante sin desfallecer!!

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María