Transformación y madurez

 

Existe una fuerza que está actuando en la creación entera pero no de manera extraordinaria y espectacular, su acción hay que captarla en realidades muy pequeñas e insignificantes, es sutil y hay que estar muy atentos para percibirla, pero no se detiene por nada.

 

Así como una semilla tan pequeña como el grano de mostaza puede llegar a transformarse en un gran arbusto, así como un puñado de levadura puede fermentar toda una masa y transformarla en pan de manera desapercibida y actúa sin que nos demos cuenta, así esa fuerza nos transforma y transforma también al universo entero.

 

La humanidad tiene una característica muy especial que la distingue del resto de la creación: la voluntad, por lo cual, también esa fuerza necesita de nuestra disposición y apertura para ejercer en nosotros esa acción transformadora y conducirnos a la plenitud de nuestro ser. Que se haga en mí tu voluntad!

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María