Lo nuevo y lo viejo

 

La vida nos enseña constantemente. A veces lo que aprendemos complementa lo ya sabido o conocido y otras veces lo nuevo nos invita a desechar por completo los conceptos anteriores. En ese proceso las personas vamos creciendo, vamos madurando.

 

Claro, adoptar nuevas ideas, nuevas actitudes y desprendernos de las viejas costumbres implica un riesgo, en la elección podemos equivocarnos y tendremos que rectificar. No arriesgar, quedarnos siempre con viejos preconceptos por no arriesgar… ya de por sí es un error.

 

¿Cómo reacciono frente a las cosas que me enseña la vida? ¿Sólo guardo cosas viejas y me defiendo frente a la novedad para que no altere mis estructuras?

¿Me dejo guiar por el Espíritu creador o por el instinto de conservación?

 

«¡Te alabo, Padre… porque ocultaste estas cosas a los sabios y entendidos y se las diste a conocer a la gente sencilla!

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María