Entregas y milagros

 

Cada uno de nosotros tiene un talento, un don especial que se nos ha dado desde el momento mismo de la concepción; a cada uno se nos ha dado un don distinto. Lo hemos recibido gratuitamente y así, con la misma gratuidad hemos de ponerlo al servicio de los que necesitan de ese don, de los que están sufriendo y a quienes puedo ayudar a estar mejor. Ese acto de entrega hace bien y me hace bien, me anima y me fortalece para seguir dando y ayudando.

 

Cada acto de entrega tiene un efecto dominó animando a otros a dar y compartir sus dones con quienes sufren y están necesitados. Nos plenificamos es decir desarrollamos a pleno nuestra condición de humanos y nuestra capacidad de amar y ayudamos a que otros también se sientan atraídos por esa grandiosa llamada al crecimiento, a la madurez, a la plenitud.

 

¡Qué distinto sería el mundo y qué diferente la vida de las personas si hubiera mucho embarcados en esta tarea! Sumemos nuestras voluntades. De esas sumatorias de voluntades entregadas pueden sobrevenir grandes milagros…

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María