Jugar con fuego es peligroso (*)

Durante el año 2016, el grupo Ecos de Saladillo, presentó un proyecto de declaración de emergencia ambiental en Saladillo, motivada por diferentes denuncias que recibíamos y verificábamos de parte de los vecinxs. El grueso de las mismas se refería al problema de las fumigaciones con agrotóxicos ya que no se respetaba la ordenanza que limita el uso de los mismos en determinadas zonas, como así también a la necesidad de actualizar los límites de dicha ordenanza, ya que los loteos avanzan en forma descontrolada.

Sin embargo, otras de las denuncias que recibimos se referían a que la fábrica de biodiesel, con total impunidad, arrojaba efluentes a una laguna contigua al predio. Los vecinos se quejaban además de que dichos residuos, en épocas de lluvia, corrían por la cuneta y dañaban seriamente a animales que pastaban en el lugar (especialmente caballos). Esto lo denunciamos en reiteradas oportunidades e incluso formaba parte de la emergencia ambiental y de lo que pensábamos denunciar frente a lxs concejales en el pedido que hicimos para que se nos otorgara la “banca del pueblo” cuando se tratara el proyecto de emergencia ambiental.

Nada de esto ocurrió porque tanto la declaración de emergencia ambiental como el pedido de la banca del pueblo fueron cajoneados como ocurre siempre en esta democracia nada participativa. Por lo contrario, lo único que discutieron los concejales del oficialismo fue el término “emergencia”… no les gustaba, les hacía ruido y así se pasaron todo el año y lo que va del actual.

Ahora los hechos están a la vista: La fábrica de biodiesel se prendió fuego.

Entre otras cosas hoy sabemos que dicha planta no tiene planta de tratamientos… tan sólo una cava donde arrojan todo.

Quedó claro que no hay control y mucho menos planificación de ningún tipo.

Prácticamente al lado de dicha fábrica se está loteando para que viva gente y al lado de ellos se podría además fumigar. En estos momentos en el barrio de San Antonio, en la Pcia de Córdoba se lleva adelante una audiencia pública motivada por las enfermedades e incluso muerte de un bebé, que sufren las familias que viven en la vecindad de una fábrica de agrocombustibles.

Si esto no es una emergencia ambiental,  entonces dígannos que creen que es,  pero actúen de una buena vez por todas y den la cara, salvo que crean que todo esto es parte del “auténtico progreso” del que nos habló el presidente de la Sociedad Rural Argentina al inaugurar la exposición en el predio ferial de Palermo.

(*) ECOS DE SALADILLO