Aliviar al que sufre

 

Frente a las dificultades de la vida nos tenemos que abrir a todas las posibilidades superando los orgullos o rivalidades. Disponernos con confianza total y luchar con valor por lo que realmente queremos lograr.

 

Ante una persona que sufre no tenemos que hacer distinciones de credos, posturas políticas o ciudades de origen, sólo hay que ayudarla, aunque me obligue a deponer criterios o preconceptos.

 

A veces lo que creo que debo hacer con mi vida no es lo que dios espera de mí. El único camino para saber lo que debo hacer en la vida es mirar las necesidades de la gente que me rodea y entonces, dar una respuesta.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María