Corrección fraterna

 

Actuar frente a los errores ajenos es una de las situaciones más complicadas y difíciles que hay si no queremos perder el amor; pero a la vez, si amamos y queremos mantener esa relación fuerte y saludable no podemos ni debemos obviar esa corrección. La corrección misericordiosa es parte del amor.

 

El silencio nunca resuelve nada. solamente lo esconde, lo escondido se pudre y envenena por dentro. La confrontación, por el contrario no siempre es un ataque depende de la misericordia con que la encaremos puede ser el comienzo de un lindo diálogo.El diálogo abierto, sencillo y transparente nunca debería faltar. Ver equivocarse a alguien que amamos y no corregirlo implica una indiferencia que pone en tela de juicio la veracidad de ese amor.

 

Si bien la corrección es difícil para el que corrige y dolorosa para el que la recibe entraña crecimiento personal para ambos. Todos cometemos errores, los errores ajenos servirán para mi propia corrección y mis errores para la corrección de quienes captan mis errores. Todo se puede lograr con tolerancia, paciencia, respeto y mucho diálogo.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María