Música en los oídos… Muletas en el alma

Qué es música? ¡Cuántas veces hemos repetido música es el arte de combinar los sonidos! Sonidos de instrumentos, sonidos de pájaros, ruidos de pasos, voces de las personas amadas… Sonidos agradables al oído, muletas del alma.

Voces y ruidos que se graban en el inconsciente y se repiten hasta el infinito. Canciones que nos transportan a momentos inolvidables, casi tan importantes como los años, tal es así que no nacimos en los 40, somos de la música de los 40, los 50 o los 80 porque sin duda, la música es tan relevante como la vida.

Música y vida. Escuchar una melodía hace levantar el ánimo de cualquiera. Es imposible pasar por delante de una radio, o la tele sin extender el oído y escuchar. Ahora es fácil, antes no tanto. Por eso es que en todas las casas  de antaño había algún instrumento, la infaltable guitarra, un acordeón a piano, bandoneones, verduleras, violines o armónicas.

En Alvear, como en todos los pueblos del interior siempre hubo músicos aficionados que llevaban la música a todas partes. Los abuelos centenarios recuerdan la orquesta del maestro Mileo: Leonardo C. Mileo.

Seguro que Mileo llegó con el tren, por ahí en compañía de su socio, el Sr. Pérez, con el que había instalado desde 1920 en la casa del Sr. Ambrosio de la Serna, a una cuadra del “Bar Gómez” en calles Sarmiento y Roque Pérez,  un puesto de Frutas y Comisiones a la Capital Federal. Llevaban de todo: útiles escolares, fiambres, papas, carbón, leña, huevos… O quizás vino directamente en 1916 para hacerse cargo de la Banda de Música. Lo cierto es que se quedó en el pueblo y la banda, aunque reducida, era la delicia de la gente. Los jueves y los domingos de las noches de verano tocaban en la Plaza, arriba del kiosco, que era como una especie de escenario en el medio de la Plaza Principal. En invierno, temprano a la tarde, también se hacían las retretas.

Señoritas, hombres, niños y señoras caminaban por la Plaza escuchando las melodías de la Banda de Mileo en las tardes de invierno, o los jueves y domingos en las noches de verano con paseos que se prolongaban hasta las doce de la noche!

La Banda se mantenía con la colaboración pública cuyo monto variaba de acuerdo al estado económico de los contribuyentes. El director del diario El Independiente, Sr. Ángel Rosales, el día 12 de octubre de 1927 solicitaba a la gente que ayudara a mantener la Banda para poder disfrutar de su música, más que pronto llegaría la época veraniega y las infaltables retretas. De acuerdo a lo escrito en el primer Semanario, el sostenimiento de la Banda estaba a cargo de la Sociedad Blas Parera, encargada de la organización de actos culturales y sociales como las populares Romerías Españolas. Esta Sociedad recibía una pequeña subvención de la Intendencia Municipal y las cuotas mensuales de los socios que eran pocos. Por ello, la Banda debía sostenerse con los aportes públicos pero era sin dudas, un grupo de músicos reducido pero que recibían el elogio de las personas que visitaban el pueblo como afirma el semanario.

Las retretas eran pequeños conciertos o recitales en la plaza, punto de reunión de jóvenes y no tan jóvenes, atracción de niños y adultos  que ofrecía muchas veces la ocasión propicia para los encuentros amorosos, difíciles en esas épocas donde había pocos lugares de encuentro. Muchas melodías españolas e italianas, canciones propias de los inmigrantes de General Alvear y en esos años, décadas del 30 y del 40, la orquesta de Mileo ejecutaba pasos dobles, tangos, foxtrots, rancheras, jotas y valses… Los bises de “A Sevilla muchachos”, “Mamá yo quiero un novio”, “Pata Dura”, “Maíz frito” o “La Pulpera de Santa Lucía” eran interminables.

La Banda realizaba sus retretas en la Plaza Principal, pero también en los centros recreativos de El Parche, de Micheo y tuvo participación activa en la inauguración de nuestra Municipalidad en 1930 acompañada por la Banda de Bomberos de La Plata. El sueldo no era mucho si comparamos que en las romerías de Micheo se recaudó 1.664 pesos en la venta de caramelos, y Mileo y su Banda cobraron 613 pesos.

Leonardo Mileo, tenía una personalidad muy particular. Una vez organizó una colecta que por lo simpática, contó con un gran número de contribuyentes: el fin era adquirir las gorras uniformes para todos los componentes de la Banda. Fue así que consiguió un total de 42 pesos: Gorbea, Badiolo, Mantovani, Umaran, Pina, Di Primio, Nomdedeu, Del Monte, Basterrechea, Goyena, Bibiloni, Garay, González, Mathet, Elías Gómez, Juan Girotti, Pedro Orella, Arroyabe, Trezza, Perdriel, Benítez, Cabrera, Velásquez, Remigia Neuville y muchos más aportaron UN peso para comprar las anheladas gorras.

La Banda estaba integrada por 17 personas que tocaban tres bajos, tres saxos, dos pistones, tres clarinetes, un bombardín, dos trombones, un redoblante, un bombo con platillos y por supuesto, el director Leonardo Mileo que está en la imagen sentado en el centro con traje, chaleco, corbatín, anteojos y sombrero.

La muerte lo sorprendió en Alvear, el 1° de septiembre de 1932 a la temprana edad de 49 años. Su tumba, ha sido removida y ya no está más en el Cementerio local. Durante años, acompañó buenos y malos momentos de la población alvearense. Su nombre se ha olvidado, pero seguramente, su música levantó a más de uno, lo llevó seguramente hasta su tierra natal con sus melodías italianas, inglesas o españolas, fue testigo de amistades duraderas y amores para siempre y también de corazones engañados. La música siempre viene de la mano de alguien, y juntos estuvieron, están y estarán poniendo muletas en el alma.

Foto: Banda de Música de General Alvear.  Año 1916. Casa de la Cultura.

Agradezco a Carmencita Rosales de Escande y como tantas veces otras veces a los hermanos “Monchi” y Carlos “el Gitano” Porta por confiar en mí y compartir sus conocimientos.