Aceite en la lámpara interior

 

La aspiración más profunda del ser humano no es otra que la unidad. Unidos nos sentimos bien, eso es un hecho; separados, en cambio, nos sentimos mal, también esto es un hecho. Decir que la unidad es nuestra aspiración más profunda es tanto como decir que nuestro principal problema, seguramente el único es la fractura o la división.

 

Vivimos llenos de ruido, prisas y agitación. Estamos espiritualmente desnutridos. Las consecuencias pueden ser graves: cansancio espiritual, recelo, desconfianza… Así como cuidamos el alimento que nutre nuestro ser biológico, así también cuidemos el alimento del alma.  .La espiritualidad también es una dimensión de todos los seres humanos, cuidemos entonces también nuestra vida interior.

 

Llevar y cultivar una vida espiritual requiere tener “aceite en la lámpara interior”. Esto significa desarrollar prácticas espirituales que nos lleven a esa presencia que nos habita y que constituye la esencia y fundamento de nuestro ser. Y así, cuando lleguen los malos tiempos seremos conscientes de su fuerza, de su energía y de nuestra confianza sin fronteras, de nuestro abandono y nuestra entrega…

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María