Por la Memoria de los desaparecidos y el pedido de aparición de Santiago Maldonado, replantaron árboles en el Pasaje de la Memoria

En el Pasaje de la Memoria, ubicado en los terrenos del FFCC cercano a la estación, el colectivo por la Memoria, Verdad y Justicia de nuestra ciudad, organizó una actividad que consistió en reemplazar los árboles que se habían secado por nuevos. En el lugar había 30 de los cuales 10 fueron reemplazados para que continúen representando los 30 mil detenidos desaparecidos durante la última dictadura militar.

Graciela Cichetti dijo que quisieron conmemorar el 30 de agosto que fue el día que se instituyó como el de la desaparición forzada de personas, más el pedido Dónde está Santiago Maldonado? Y se les ocurrió que la forma de hacerlo era replantar los árboles.

Comentó que siempre están en asamblea y discuten entre ellos ya que dentro del espacio hay militantes de distintos partidos e independientes, lo que consideró enriquecedor.

María Marta Delucía, dijo que es una actividad del Colectivo como forma de sostener el espacio de la Memoria, el recuerdo de los desaparecidos y porque quieren saber dónde está Santiago Maldonado.

Previo a la plantación, se leyó un texto que expresaba:

Bien podría parecer banal dedicarnos a plantar árboles: el Estado golpea a chicos y chicas pobres de una murga, a  maestros, a  trabajadores, a  mapuches y nosotros… plantamos árboles.

El Estado desfinancia a los organismos de DDHH, destrata a madres, abuelas, hijos, familiares y amigos de detenidos desaparecidos y nosotros… plantamos árboles.

El Estado permite que condenados por delitos de lesa humanidad estén en cómodas prisiones o en sus hogares, intentan acortar a la mitad sus condenas y nosotros… plantamos árboles.

El Estado desaparece a Santiago Maldonado.

El Estado niega la desaparición de Santiago Maldonado.

El Estado NUNCA MÁS (¿otra vez?) y nosotros… plantamos árboles.

 

Y sí, también es verdad que intentar mantener este espacio por la memoria no garantiza la memoria. Que cuidar el detalle de que sean 30 los árboles acá, como representando a los 30000, no garantiza que no vuelvan a decir 8 mil y pico, o “No sé, no tengo idea”.

 

Además, es tan grande la ignominia, que no hay gesto, no hay acto, ni hay palabra a su altura. Y es sabido,

también, que nada garantiza. Así que nosotros… Nosotros decidimos plantar árboles. Plantar los árboles que faltaban para ser 30, como los 30000.

Decidimos plantar árboles como no hace mucho decidimos empezar a nombrar. A nombrar y a hacer pregunta.

La mayoría de nosotros, seguramente, no supo, no pudo, no quiso, no se animó… a preguntar, hace tanto ya:

¿Dónde está Horacio?

¿Dónde está Mimí?

¿Dónde está Luis? ¿Y el otro Luis?

¿Dónde está María del Carmen? Y Roberto, ¿dónde está?

¿Dónde está Osvaldo?

¿Dónde está Lucía?

¿Dónde está Roque?

¿Dónde está el Tano?

¿Dónde está Marcela?

¿Dónde está Haydeé?

¿Dónde están los 30000?

 

Y ahora, después de tanto NUNCA MÁS, ahora, otra vez, preguntamos:

¿Dónde están?

¿Dónde están?

¿Dónde están?

 

Y SANTIAGO MALDONADO: ¿Dónde está?

¡¿DÓNDE ESTÁ SANTIAGO MALDONADO?

 

Respondan de una buena vez.

Respondan dónde está. Porque preguntar siempre lo mismo cansa, angustia, enoja, aburre y, sobre todo, indignifica.