Prejuicios

 

Cuando nos hablan de una persona espiritual nos imaginamos una persona de una vida interior muy intensa, en las expresiones se nota la libertad que vive y comparte con quienes le rodean. Son personas que sanan. Pero, a veces, también las imaginamos exitosas, importantes, con un cierto status.

 

Las personas que sanan, que hacen bien, que liberan, nacen de los barrios más humildes, en los más olvidados. También la salubridad puede nacer del rincón de nuestra vida donde menos la esperamos. Ese rincón que nos avergüenza, que queremos esconder, que rechazamos enérgicamente… ese lugar puede convertirse en el lugar del encuentro con nuestra liberación.

 

Las crisis interiores, las noches oscuras -personales o colectivas- son una oportunidad para abrir nuevas fronteras, nuevos rumbos, nuevas perspectivas. Cuando menospreciamos los dones de los demás por envidia o por estrechez de mente, en realidad nos estamos privando de dones enviados por la vida para nuestro propio provecho y crecimiento.

 

No permitamos que viejos prejuicios nublen nuestra visión y empañen nuestra capacidad de entendimiento impidiendonos el crecimiento personal y la sana evolución de nuestro ser.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María