Mar adentro

 

Hay que embarcarse mar adentro, en las profundidades de nuestro interior, para descubrir todos los dones especiales que hemos recibido en nuestro nacimiento. A veces intentamos vanamente llegar hasta allí embarcados en la nave de nuestra mente y nuestra voluntad; nos equivocamos, la única nave en la que nos tenemos que subir para obtener buenos resultados es la meditación, el silencio interior y el abandono.

 

Surgen momentos en los que parece que la única posibilidad de acción es tirar la toalla. Ese es justamente el momento perfecto para confiar y abandonarnos a lo que nos trae la vida que siempre se lleva a cabo y nos trae lo mejor para nuestro crecimiento.

 

Claro, los cambios que se producen en nuestro interior, allí donde no trabajamos nos asustan. Urge liberarnos de los miedos y entregarnos al abandono, a la confianza… así me dispongo para recibir… por pura gratuidad.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María