Amor sin normas

 

Todas las leyes, normas o preceptos están para favorecer a las personas ordenando y armonizando la vida en sociedad. Suele suceder que, a veces, algunas de esas disposiciones, terminen perjudicando a alguien puntual por alguna razón específica; allí habrá que mirar primero al ser humano para buscar su bien por encima de todo. Eso es lo propio de un corazón plenamente humanizado.

 

A veces nos creemos muy perfectos  y virtuosos por atarnos exageradamente a las normas y no nos damos cuenta que hay otra motivación interior que está interviniendo, que no es tan perfecta, ni tan virtuosa y que es el miedo, la inseguridad, la rigidez. Donde hay miedo no hay amor. El amor implica riesgo. Toda motivación o sentimiento que no tienda al bien del otro, no nace de un verdadero sentimiento de Amor.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María