El amor salva

 

Estamos llamados a buscar nuestra propia redención y nuestra propia libertad; una vez salvados estamos llamados a acompañar para que toda persona pueda hacer suya esta salvación. Libertad donde hay esclavitud. Luz donde hay oscuridad.

 

En eso consiste la “salvación”: en acercarnos a la “luz”, para reconocer nuestra verdadera identidad y, de ese modo, salir de la ignorancia que nos mantiene confundidos y atrapados en la mentira.

 

La salvación tiene una connotación positiva. Salvarse sería llevarnos a la plenitud desarrollando al límite las posibilidades de nuestro verdadero ser. No es algo que nos venga de fuera, surge de lo más hondo de nuestro ser. La plenitud que salva es la plenitud del amor. El amor es la tarea más importante de la vida. Nada es más importante que amar.

 

La salvación no es cambiar lo que somos ni añadir nada a lo que ya somos. Es una toma de conciencia de lo que en realidad somos, y vivir en esa conciencia. Es descubrir el tesoro que está escondido dentro de nuestro y disfrutar de él. Se trata de “conocer”. La naturaleza ya nos donó todo de su parte. Por tanto, nuestra salvación, aquí y ahora, depende solo de nosotros.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María