“Sígueme”

 

Sólo quien se da cuenta que hay algo que no está del todo bien en su vida toma la fuerza necesaria para decidirse a enfrentar el camino hacia su propio interior buscando esa fuente que apaga toda sed, y se arriesga a descubrir en sí cosas que jamás le hubiera gustado descubrir. Son los enfermos los que acuden al médico.

 

El camino hacia la verdad es largo y, en sus comienzos, bastante complicado, pero es un camino de liberación, de redención, de transparencia, de unificación. Es el paso de la esclavitud a la libertad, de la esclavitud de la mentira a la libertad de la verdad.

 

La fuente de la verdad que habita en nuestro interior no hace distinción entre justos y pecadores y lo más común es que lleguen a beber de sus aguas cristalinas aquellos que se consideran más necesitados de pureza y sanación.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María