Rompiendo barreras

 

El Espíritu de la verdad nos anima a jugarnos por algunos valores primordiales para los seres humanos como son por ejemplo la igualdad y la justicia, que son primos hermanos, porque no puede haber justicia donde no hay igualdad.

 

No podemos hablar de universalidad cuando excluimos y marginamos, no podemos enarbolar valores como la igualdad y la justicia cuando con nuestras actitudes diarias señalamos y apartamos con convicción férrea a quienes no piensan como pensamos, no eligen acorde a nuestros criterios y pensamientos.

 

Demos un paso más, imaginemos que ya alcanzamos el suficiente respeto como para no señalar, no excluir, no marginar… ¿cómo, cuándo, dónde? en privado? o somos capaces de jugarnos por lo que consideramos justo rompiendo las barreras de los prejuicios sociales para convertirnos, por ejemplo, en la voz de los que no tienen voz, en defensores de los desprotegidos, en escucha amorosa y desinteresada de los que no son visibles para el resto de la sociedad?

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María