Unificados

 

Estar abiertos a la mirada de la verdad en nuestras vidas es la gracia que necesitamos para poder crecer. Hasta que no quede en nosotros nada falso, ningún disfraz, ninguna máscara; hasta que no nos demos cuenta de nuestros fallos, tanto en lo que hacemos como en lo que dejamos de hacer, no podremos cambiar radicalmente nuestras vidas.

 

Estamos llamados a ser personas sin doblez, sencillos, coherentes; tiene que haber armonía entre lo que decimos y hace, entre lo que sentimos y somos, armónicos porque no negaremos,  no reprimiremos, no ocultaremos nada de lo que somos sino que lo integraremos todo. Estamos llamados a ser así, unificados.

 

Estamos llamados a vivir pacíficamente, sin estridencias ni desgarros. Estamos llamados a abandonarnos confiadamente a la vida y adquirir la capacidad para reconocer la vida cuando nos sale al paso. Esa vida que nos sostiene, ilumina, fortalece y protege. Estamos llamados a vivir en el asombro que acapara todo nuestro ser y nos abraza siempre. Nunca perdemos la capacidad de asombro porque es la verdad… es la vida que nos deslumbra.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María