De siervos a hijos

 

En nuestro diario accionar estamos muy acostumbrados a negociar y el regateo es parte de la negociación. En la vida espiritual, en el camino al interior es imposible utilizar tales criterios. Todo lo que hacemos o dejamos de hacer puede beneficiarnos o perjudicarnos, todo lo que elegimos o dejamos de elegir nos beneficia o nos perjudica. Se trata de ejercitar al máximo nuestro discernimiento para tratar de elegir y/o hacer lo que es bueno para nosotros. Lo que queda claro es que somos los únicos responsables de nuestras acciones y que nos tenemos que hacer responsables de sus consecuencias.

 

Conviene aclarar que en el camino interior nos abrimos por dentro a una fuente de vida que irá creciendo en nosotros sólo en la medida en que le vayamos dejando libre el camino; libre de todos los apegos que nos impiden avanzar. Abrir el camino depende de nosotros. La transformación es pura gratuidad. Mientras vivimos en el ego somos esclavos o siervos, si avanzamos en la verdad avanzamos en libertad hasta que dejamos de ser siervos y nos convertimos verdaderamente en hijos.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María