Alteridad es amar

 

Todos conocemos el precepto del Amor como el más grande de los preceptos. Muchas veces confundimos la hondura de la palabra “amor”. Para acercarnos a la verdad del amor tenemos que aprender a escuchar y a desarrollar la alteridad.

 

La alteridad es la capacidad de poder trascender la propia visión del mundo. Y ver a los demás seres humanos desde diferentes perspectivas comenzando por el conocimiento y reconocimiento de su dignidad intrínseca. A través de esta disposición las personas pueden comprender mejor a los semejantes y aceptarlos a pesar de las diferencias, creándose un entorno de respeto, diálogo y colaboración. Y se busca una convivencia social basada en el respeto de la persona en sí.

 

El “otro” tiene costumbres, tradiciones y representaciones diferentes a las del “yo”. La alteridad conlleva ponerse en el lugar de ese “otro”, alternando la perspectiva propia con la de lo demás. Si hay voluntad de alteridad, la integración podrá ser armónica, una persona podrá respetar a otra, un pueblo a otro, y ese diálogo, enriquecerá a ambos.

 

Si no hay alteridad, la persona o el pueblo más fuerte domina al otro y terminará por imponer sus creencias. Eso no es amor. Es más bien narcisismo. No es amor. Es una máscara del amor.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María