Multiplicación

 

Muchas veces elegimos recibir gratis, preferimos la dependencia, algún líder en quien descargar nuestras responsabilidades. No nos interesa la libertad si ello implica la responsabilidad de ser protagonistas de nuestras propias vidas. La verdadera esclavitud viene del falso yo que nos termina convirtiendo en títeres.

 

La verdadera salvación no está en esperar que alguien solucione nuestros problemas sino en hacernos cargos de nuestros destinos. La auténtica salvación viene de nuestra interioridad que nos impele a desarrollarnos como seres libres, libres de ataduras externas e internas. Ser personas es tomar las riendas de nuestros destinos y desarrollar la semilla de plenitud que está en nuestro interior.

 

La liberación está en superar el egoísmo y en estar dispuestos a dar a los demás lo que tenemos y lo que somos. Si todos las personas  empezáramos a compartir con transparencia nuestro ser, se produciría el mayor milagro de la historia humana, la multiplicación de las bienaventuranzas.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María