La tristeza se convertirá en alegría

 

Las personas estamos expuestas a las diversas circunstancias de la vida. Y en la vida de cualquier persona hay alegrías y dolores. Una de las fuentes de sufrimiento humano es experimentar la ausencia de aquellos o aquello que más apreciamos, donde ponemos nuestro corazón. Personas, riquezas, poder, éxito, amor propio.

 

La vida es un misterio de ausencias y presencias, de oscuridades e iluminaciones, de un permanente sucederse de noches y días. Cuando la vida se nos hace oscuridad solemos pensar que todo se derrumba, que la vida se nos acaba y que ya nada volverá a ser igual. Algo de real hay en esa sensación. Por lo general, las oscuridades y los caminos inciertos y tambaleantes nos ponen en búsqueda, salimos de nuestro confort explorando otras alternativas.

 

Hay cosas que se encuentran y se aprenden esperando. La paciencia, la comprensión y el crecimiento van despacio. Todo tiene su tiempo. Y este tiempo es fecundo si sabemos aprovecharlo para indagarnos, para explorarnos, para conocernos. Y lentamente va amaneciendo. Y es cierto ya nada será igual. Ahora comenzamos a ver. Ahora podemos experimentar un gozo interno que no sabíamos que existía. Ahora la luz es más luminosa.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María