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Hay quienes nacen con la gracia de la salud corporal. No todas las enfermedades son las corporales, hay muchos que sufren enfermedades espirituales y con frecuencia son más dolorosas que las corporales; hay quienes padecen raquitismo espiritual, probablemente sin sufrimiento porque ni siquiera son conscientes.

 

Sea lo que sea no hay nada más valorable que una equilibrada salud integral, cuerpo, mente y espíritu. Quienes la poseen, poseen un tesoro. Puede que la hayan recibido como un don totalmente gratuito, puede que esa gratuidad les haya obligado a pasar primero por senderos oscuros y dolorosos, de los cuales han salido reforzados con aprendizajes y logros.

 

Hay tantas personas que sufren… sufren soledad porque están atrapados en sus miedos, soledad porque están llenos de todo pero vacíos interiormente; padecen hambre de amor, de justicia, de piedad, la lista puede ser interminable… Nada de lo que se recibe de la vida es para acapararlo para sí mismo. Como don se ha recibido y como don se ha de dar y compartir con quienes sufren. Así se podrá vivir en un reino de paz y de amor.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María