Plenificar la ley

 

Las leyes ordenan y regulan la vida de las personas para que puedan convivir en una sana armonía. Nos orientan hacia lo que es mejor para nosotros. Son una guía. Uno de los inconvenientes que nos pueden acarrear es que las cumplamos solo porque “así debe ser” y lo hacemos rigurosamente, nos cuesta pero “es lo que hay que hacer”, y como cumplimos con rigor nos mostramos implacables con quienes no cumplen con tanto rigor. Otra posibilidad es que cumplimos porque “nos obligan” por lo que, en la primera de cambio, cuando no nos miran “transgredimos”.

 

Esto ocurre porque sólo cumplimos, en realidad no estamos convencidos de que es lo mejor para todos y entonces se actúa por simple programación externa. La ley sólo se plenifica cuando interiormente estamos convencidos que es lo mejor para nosotros y para todos los demás, cuando nace de lo más profundo de las entrañas, del amor a sí mismo y a los demás.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María