Misericordia para compartir

 

Enfrentarnos a la verdad de lo que somos y experimentar en carne propia un encuentro sincero con lo más profundo de nuestro ser, nuestra esencia inmaculada, produce un impulso hacia los demás, llamado que es dirigido para todos aquellos que buscan vivir desde el amor, la misericordia y la compasión.

 

El corazón de todo ser humano es un espacio preparado para la humanización. El proceso de humanización implica practicar la misericordia e impartir justicia despojando de su corazón cada vez más toda raíz de egoísmo para darle paso al amor, al amor gratuito, servicial y generoso, un amor donde no hay ni división ni exclusión. Los que se consideran puros y justos no necesitan a nadie y hasta se constituyen como ejemplos.Los que se reconocen enfermos, por el contrario, son los que tienen la capacidad de acudir al médico.

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María