Transparentes

 

La montaña, el desierto, lo oculto de una habitación es el lugar por excelencia donde se revela nuestra verdad y encontramos con claridad nuestro camino. La luz es signo de poner de manifiesto esa verdad que nos habita y que nos transforma.

 

Escuchar es propio de un alma humilde y confiada. La escucha de nuestro interior constituye el eje de toda espiritualidad. Escuchar no es sólo oír los sonidos, sino que implica poner en práctica aquello que nos impulsa desde nuestro interior. Escuchar y no obrar en consecuencia implica traicionar nuestra esencia.

 

Por momentos se presenta la tentación de quedarnos disfrutando simplemente esos hermosos momentos, pero una espiritualidad que sea verdadera siempre nos impulsa hacia quienes nos rodean en una dinámica humanizadora y liberadora de todos los seres humanos tratando de pasar de la no dignidad a la dignidad, de la injusticia a la justicia, en definitiva, de la muerte a la vida.

 

Ser como somos, ser “transparentes” es ser genuino, es tener luz es el primer paso para poder transmitir luz a quienes están en la frontera de la vida y la muerte porque aún no han descubierto su propia luz.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María