Tempestad

 

En el caminar de nuestra vida es muy positivo dudar porque nos cuestionamos, nos hacemos preguntas, intentamos todo tipo de respuestas y en todo ese proceso aprendemos a conocernos y a crecer. Una cosa es la duda y otra cosa es el miedo; la duda, como dijimos nos impulsa a nuevos caminos, nos abre fronteras mientras que el miedo paraliza, nos estanca, nos anclamos a lo que tenemos porque así nos sentimos seguros. Cuando vivimos con miedo no podemos crecer.

 

A todos nos toca, en algún momento de la vida tener que atravesar por aguas turbulentas, sin duda nos sentimos mal y sufrimos, pero si confiamos en la vida, esa confianza, esa fe nos hace capaces de enfrentar cualquier adversidad, sacar fuerzas de nuestras debilidades y tomar las decisiones correctas para seguir caminando nuevamente.

 

Cuando somos capaces de enfrentar las tormentas de la vida y seguir caminando con confianza es signo indiscutible que nos estamos dejando conducir por los vientos de nuestra vida interior, que es la única que nos impulsa siempre a seguir de pie, de pie y mar adentro.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María