Respeto y convicción

 

Las sociedades, en determinados momentos, se tornan peligrosas y, hasta casi agresivas, para algunas personas que, aunque no explícitamente terminan siendo excluidas o marginadas del núcleo social dominante. Las razones son múltiples, las que suelen sobresalir con más facilidad son políticas, económicas, religiosas y de sexo. No suele aceptarse con facilidad la diversidad de pensamientos e intereses.

 

Cuando una convicción surge desde lo más profundo del ser y no desde intereses materiales o personales, aunque se encuentre especialmente en circunstancias adversas y difíciles, no se rinde e insiste dándonos una lección de fe desnuda y verdadera.

 

Estaría bueno dentro de este marco preguntarnos dónde nos ubicamos, entre los que excluimos porque hay personas que no se adaptan a nuestro pensamiento, o entre los marginados porque no nos enmarcamos en estructuras arcaicas e intolerantes, o quizás, según las ocasiones en ambas actitudes.

 

En el primer caso y por respeto a la diversidad, al derecho de los demás, a su libertad, deberíamos ejercitarnos en la tolerancia y aceptar que cada uno tiene su propia verdad; en el segundo de los casos, saber que la vida siempre nos pone en un lugar por o para algo, seguir, seguir de pie, conquistando derechos, enfrentando injusticias y siempre avanzando.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María