Renovarse

 

Cuando una persona ha hecho un buen trabajo interior puede sentirse en sintonía con el universo entero, desaparecen de su corazón las rivalidades, rencores y mezquindades que tanto mal hacen al corazón humano. Llenarse del Espíritu de amor es llenarse de luz, fortaleza y esperanza. Llenarse del Espíritu es renovarse, renovar su vida, renovar su mirada, renovar sus pensamientos y sus sentimientos.

 

Una persona verdaderamente espiritual no basa su espiritualidad en normas, leyes y cumplimientos; su faro, su luz, su guía es el amor, el amor desinteresado, compasivo y misericordioso, sobre todo en su mirada; la mirada es el espejo del alma. Un signo certero de la persona espiritual es la alegría del corazón, la alegría desbordante impregna todas las fibras de su vida aún en medio de las dificultades. Su único deseo y aliciente es compartir con otros ese gozo profundo del corazón.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María