Escuchar el llamado

 

El silencio agudiza los oídos de nuestro ser para escuchar el llamado que surge de lo más profundo pronunciando nuestro nombre, ese nombre que es el corazón de lo que en realidad somos pero que todavía no descubrimos. Si no escuchamos el llamado no podemos responder.

 

Dar respuesta es buscarnos, encontrarnos y desplegarnos. Buscarnos en el silencio hasta escucharnos, encontrarnos implica ver nuestra verdad tal como somos, aceptar que somos como una semilla que necesita crecer para poder desplegarse en plenitud. Desplegarnos en plenitud implica que la aceptación y acogida a nuestros defectos nos permitan ser una unidad y, desde allí acudir a los demás.

 

Acudir a los demás es caminar al lado de quienes todavía no descubrieron la esencia que las habita, de quienes no aceptan sus sombras, de quienes no aceptando sus sombras aún no pueden ser unidad. Acudir a los demás implica descubrir que soy una unidad con quienes me rodean.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María