Morir para vivir

 

Sabemos que lo que realmente nos plenifica es el amor desinteresado hacia los demás y para eso casi es obvio que debemos morir el egoísmo, no al sano amor a sí mismo, sino morir a la indiferencia, al individualismo exacerbado que nos impulsa a lograr lo que queremos aún a costa del sufrimiento de otro; morir a la indiferencia que nos conduce a que, pudiendo hacer algo por los sufrimientos ajenos, nos quedamos tan tranquilos para que nada ni nadie perturbe nuestra comodidad; morir a esa ambición desenfrenada de poder que nos conduce a ayudar pero para mantener sometido a quienes ayudamos; morir a las máscaras que nos mantienen divididos, aparentando lo que no somos.

 

En nosotros está la elección. Cada uno es responsable de lo que elige. Si elegimos ir transitando cada una de esas “muertes”, con cada una de ellas vamos adquiriendo una nueva vida, más Vida en abundancia porque vamos creciendo en amor, en unidad, en fe, en entrega, en confianza, en plenitud.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María