Compasión es detenerse

 

En todas las sociedades generalmente los más vulnerables, los más indefensos suelen ser los que sufren las consecuencias de la maldad de aquellos que no respetan la vida y los derechos de los otros, sólo van buscando su beneficio sin tener en cuenta el daño que pueden hacer a los demás.

 

Y lamentablemente también ocurre entre aquellos dirigentes que deberían ocuparse de todos y, especialmente, de los más vulnerables e indefensos. Hablan mucha teoría, dicen hermosos discursos, proclaman bienestar y crecimiento y se autodenominan al servicio a los demás, esta es la teoría, pero su actitud no muestra nada de esto, deja a los hombres más frágiles a la deriva y desvía su atención para no enterarse lo que está pasando.

 

Hay otros que, en su falta de compasión, y porque son tan perfectos, cumplen las normas a rajatabla sin importar las circunstancias, todos sabemos que las generalidades en algunas ocasiones suelen ser injustas, pero no importa, las normas están antes que las personas.

Sólo una persona compasiva, que puede sentir el dolor del prójimo como si fuera en carne propia puede llegar a compadecerse, romper sus horarios y el orden de su agenda para involucrarse con lo que le está pasando al otro. La compasión es la mayor energía de la historia. De la compasión surge la disposición en favor de los hermanos sufrientes que encontramos en el camino.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María