Primero la escucha y luego el servicio

 

Vivimos en una sociedad muy acelerada, estamos acosados constantemente por tantas presiones, por tantas iniciativas que nos atrapan, por tantas ambiciones, por tantas necesidades que en realidad no necesitamos, por tantos quehaceres que nunca tenemos tiempo de vivir. Nunca tenemos tiempo, tiempo de sentir el aire fresco o el sol en nuestra piel, de escuchar los pájaros, tiempo de percatarnos qué estamos haciendo en cada momento, tiempo para conocernos, saber por qué actuamos como actuamos, tiempo para meditar.

 

Frente a la vida y para saber qué actitudes tomar siempre lo primero, lo indispensable es la disposición de escucha interior porque de esa escucha va a salir, sin dudas, el servicio a los demás. Si fuera al revés, primero el servicio y después la escucha, correríamos serio riesgo de caer en una programación externa que sólo sirva de alimento para nuestro ego. La escucha puesta en primer término nos hace lo suficientemente libres como para ser capaces de ponernos al servicio sin esperar nada a cambio, sólo por donación.

 

Graciela Goñi

Acompañante Espiritual

Centro de Espiritualidad Santa María