Ser uno más

 

 

Algunas personas están preocupadas por convertirse en seres extraordinarios, destacados, reconocidos por algo fuera de lo común. No soportan ser uno más. Pero luego, si logran mucha fama, necesitan esconderse para que no los acosen, y prefieren una vida más reservada y tranquila. Otros se van al extremo opuesto y sólo les interesa la tranquilidad. Han renunciado a muchas cosas interesantes de la vida y ya no desarrollan sus capacidades, porque prefieren aislarse cómodamente.

 

Entre esos dos extremos, quizás, esté la verdad. No se trata de ser extraordinarios. Ser uno más no tiene nada de malo. Lo importante es no desperdiciar las propias capacidades y encontrar el gusto de desarrollar los dones que Dios nos ha regalado. No para ser admirados o elogiados, sino por fidelidad a nosotros mismos y al Señor.

 

Entonces sí podrás evitar el aislamiento  la mediocridad, pero al mismo tiempo vivirás en la paz interior de los humildes. Podrías intentarlo.

VMF