Descubrir belleza

 

La actividad humana no sólo se orienta al bienestar económico o a producir cosas útiles, sino también al cultivo gratuito de la belleza. El sentido de la belleza es indispensable para construir un lugar donde valga la pena vivir. Estamos llamados a reconocer y fomentar la hermosura que hay por todas partes. Pero para eso hace falta un intenso amor a la propia tierra y al propio pueblo, a su identidad, a sus valores y a sus posibilidades. Ese amor recreado podrá inspirarnos tantas maneras de cultivar la belleza en sus diversas manifestaciones.

 

Para construir algo bello hace falta adquirir un sentido de la belleza. Pero no se trata sólo de apreciar el valor de una obra artística, sino de mirar mejor toda la realidad y reconocer en ella muchos destellos que los ojos cerrados nunca llegan a descubrir. El mundo es bello, pero también hacen falta miradas sensibles que puedan percibir toda su hermosura y sus posibilidades.

 

Los verdaderos contemplativos son capaces de desentrañar algo nuevo en lo que descubren y admiran. Son creativos y ponen las manos en la masa no por obligación sino por necesidad interior. Son servidores de la hermosura.

VMF