Cuerpo y alma

 

La calma comienza en el alma.

En primer lugar debe llegar la calma a nuestro interior. Luego se reflejará la calma también en el cuerpo.

Si el corazón está tranquilo, también realizaremos nuestra actividad con la mayor calma, nuestros movimientos fluirán de la calma interior, entonces participaremos de la calma creativa de Dios.

Anselm Grün